La música siempre ha formado parte de mi vida.
Escuchando bandas y grupos musicales de pequeño en casa, compartiendo cintas y vinilos con los amigos me preguntaba si podría llegar a vivir la sensación de formar parte de una banda.
En un primer momento no me plantee la elección de un instrumento en concreto, pero el ritmo siempre ha estado ahí.
Con 18 años reuní el dinero necesario para comprar mi primera batería, en parte se lo debo a mi hermano Miguel, que fue quién me dió parte de sus ahorros. (La mayoría, Gracias Miguel!!!). Bien, aquí estabamos, a la puerta de la tienda de música, con el dinero en el bolsillo y la cabeza llena de rock y pelo largo. Strong entró en mi vida. Para los que no conocísteis la marca, era una batería barata, bombo de 22", toms 12", 13" y 16" y caja metálica de 14".
Por aquel entonces no existían los packs de batería completa con platos para comenzar a tocar. Adquirí unas latas considerables.
Record de 20", record crash de 16" y un hat record también de 14".
Record era la marca, y el record que te marcabas si hacías sonar esa metralla.
He de decir que el ride, envejecido con el tiempo no está mal del todo.